sábado, 14 de abril de 2012

Tesoros bajo el puente

Había una vez en la ciudad de Cracovia, un anciano piadoso y solidario que se llamaba Izy.
Durante varias noches, Izy soñó que viajaba a Praga y llegaba hasta un puente sobre un río; soñó que a un costado del río y debajo del puente se hallaba un frondoso árbol. Soñó que él mismo cavaba un pozo al lado del árbol y que de ese pozo sacaba un tesoro que le traía bienestar y tranquilidad para toda su vida.
Al principio Izy no le dio importancia, pero después de repetirse el sueño durante varias semanas, interpretó que era un mensaje y decidió que él no podía desoír esta información que le llegaba de Dios o no se sabía de dónde, mientras dormía.
Así que, fiel a su intuición, cargó su mula para una larga travesía y partió hacia Praga.
Después de seis días de marcha, el anciano llegó a Praga y se dedicó a buscar, en las afueras de la ciudad, el puente sobre el río.
No había muchos ríos, ni muchos puentes. Así que rápidamente encontró el lugar que buscaba. Todo era igual que en su sueño: el río, el puente y a un costado del río, el árbol debajo del cual debía cavar.
Sólo había un detalle que en el sueño no había aparecido: el puente era custodiado día y noche por un soldado de la guardia imperial.
Izy no se animaba a cavar mientras estuviera allí el soldado, así que acampó cerca del puente y esperó. A la segunda noche el soldado empezó a sospechar de ese hombre cerca de SU puente, así que se aproximó para interrogarlo.
El viejo no encontró razón para mentirle. Por eso le contó que venía viajando desde una ciudad muy lejana, porque había soñado que en Praga debajo de un puente como éste, había un tesoro enterrado.
El guardia empezó a reírse a carcajadas: —Mira que has viajado mucho por una estupidez –le dijo el guardia—. Hace tres años que yo sueño todas las noches que en la ciudad de Cracovia, debajo de la cocina de la casa de un viejo loco, de nombre Izy, hay un tesoro enterrado. Ja... Ja... mira si yo debiera irme a Cracovia para buscar a este Izy y cavar debajo de su cocina... Ja... Ja... Ja....Izy agradeció humildemente al guardia y regresó a su casa.
Al llegar, cavó un pozo debajo de su propia cocina y sacó el tesoro que siempre había estado allí enterrado...

- Recuentos para Demián - Jorge Bucay -


10 comentarios:

bixen dijo...

No sé cual es tu fuente, pero si son varias y diversas, mis respetos por tu capacidad. Esta alegoría de un sueño con su solapar en yuxtaposición la hemos vivido todos, pero somos el vigía... y no Izy el explorador.

Rosa.E dijo...

Angeles, Hermosa historia, da para varias interpretaciones....siempre solemos buscar las cosas fuera de nosotros y todo está en nosotros
Buen domingo
Un abrazo

Cecilia y sus abanicos dijo...

PRECIOSO,me encantan los cuento de Bucay y su enseñanza,este es maravilloso
Mil gracias por compartirlo
Feliz domingo
Un abrazo

Delia dijo...

Buena enseñanza Angeles, intuir el lugar del mayor tesoro es el mejor regalo que podemos recibir.
Un abrazo y buen domingo.

Red. dijo...

Para quien tiene la suerte de llevar consigo buena intuición, nada puede hacer mejor que seguirla: es casi imposible que ésta se equivoque, y digo casi porque me da cosita asegurar el nunca, pero realmente nunca falló en mi caso.

Buena semana, divina!!

Myriam dijo...

Buen relato. Sique los tesoros los tenemos cerca nuestro, tan cerca que hasta te digo: adentro nuestro.

Besos Angelita

(PD. en una de mis zambullidas por FB vi tus fotos, preciosas. No ando mucho por ahi, me zambullo de vez en cuando "para ver como anda el pulso del mundo" y no andar siempre montada en mi nube jajaja)

Mª Jesús Verdú Sacases dijo...

Me ha encantado ese hermoso cuento de Jorge Bucay

Betty Mtz Compeán dijo...

Precioso, con una gran moraleja, gracias mil por compartir tan bello y sabio texto.
Un abrazo lleno de cariño.

AMBAR dijo...

Hola hermosa.
Una historia con moraleja, a veces vamos muy lejos buscando lo que llevamos dentro, pero que no lo vemos, es necesario que desde fuera nos aseguren del tesoro que llevamos en el corazón.
Un abrazo.
Ambar.

Edit dijo...

Esta enseñanza la leí en su gemelo, un cuento oriental.
La verdad que nos transmite es muy importante:
1 - Sepamos escuchar los signos y mensajes que nos vienen del cielo, sean a través de sueños o mensajes aparentemente inconexos.
2 - Seamos capaces de seguir las pistas aunque parezcan alocadas y requieran mucho esfuerzo.
3 - Los mayores tesoros los descubrimos con la ayuda de los demás, aunque ellos no lo sepan.
Muy bueno amiga. Gracias por compartirlo.