lunes, 30 de enero de 2012

La espiga y la vida

La misión de la espiga no es ser el lugar definitivo para la semilla. Cada semilla debe asumir la vida de una manera tan suya y personal, que pueda vivirla independientemente de la espiga en la que maduró. Toda semilla que quiera cumplir con su vocación de vida, y con su misión por los demás, debe aceptar la deschalada y el desgrane. Sólo si ha asumido su vida en plenitud y de una manera personal, será capaz de seguir viviendo luego de la desgranada. Y así podrá incorporarse al gran ciclo de la siembra nueva.
Si su vida es auténtica y acepta hundirse en el surco de la tierra fértil, su lento germinar en el silencio aportará al sembrado nuevo una planta  absolutamente única,
pero que unida a las demás, formará el maizal nuevo.
No es el maizal el que valoriza la identidad de las plantas. Es el valor irremplazable de cada planta en su riqueza y fecundidad lo que valoriza al maizal.
No es la sociedad nueva la que creará los hombres nuevos. Son los hombres nuevos quienes formarán la nueva sociedad.


 - La sal de la Tierra - Padre Mamerto Menapace -



11 comentarios:

Delia dijo...

Preciosa reflexión Angeles, me la llevo para descansar con ella.
Un abrazo.

Betty Mtz Compeán dijo...

bella y sabia esta reflexion, mi querida Angeles.
Un abrazo enorme y buena semana.

Just_because_today dijo...

no hay como disputir esa reflectioin. Totalmente de acuerdo.

Jessica dijo...

Interesante reflexión. Me ha gustado leerla porque me ha "ayudado a ayudar" a una amiga que está pasando por un mal momento.

Un abrazo!

marga dijo...

Pues a germinar después de la desgranada, que la tierra fértil es una buena base :)))
Abrazos.

Myriam dijo...

Muy de acuerdo en que hay que asumir la vida individual plenamente, para poder formar una nueva sociedad por la suma de individuos que lo hacen.

Besos

mardelibertad dijo...

Bonita y savia reflexión...Querida amiga..
Abrazo

Rosa.E dijo...

Angeles bella reflexión, es el ser humano quien debe cambiar y formará una excelente sociedad
Buen jueves
Un abrazo

bixen dijo...

En México se le llama "milpa" al maizal con frijoles (alubias) plantados en su mismo espacio. Estos últimos se aprovechan de la espiga del maíz para tomar el sol, a cambio de nitrógeno que aportan a la tierra. Es una simbiosis que, a su vez, lo ha sido con los indígenas durante milenios.

Ángeles dijo...

Maravillosa tu reflexión, Ángeles, si los hombres pudiésemos cambiar, aunque sólo fuese un grano de maiz, el mundo sería más hermoso, y se acabarían muchas de las pandemias que sufren los hombres.

Un abrazo.

Noris Capin dijo...

Hermoso escrito, muchas gracias por compartir la obra de Dios y dejar plasmado en tu blog la verdadera vida, que es la esencia de Dios Santo.
Un saludo desde USA