sábado, 26 de marzo de 2011

Las cuatro esposas

Había una vez un rey que tenía cuatro esposas. Él amaba a su cuarta esposa más que a las demás y la adornaba con ricas vestiduras y la complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo mejor.
También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro.
También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los tiempos difíciles.
La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino del monarca. Sin embargo, él no amaba a su primera esposa y aunque ella le amaba profundamente, apenas si él se fijaba en ella.
Un día el rey enfermó y se dio cuenta que le quedaba poco tiempo. Pensó acerca de su vida de lujo y caviló: "Ahora tengo cuatro esposas conmigo pero, cuando muera, estaré solo." Así que le preguntó a su cuarta esposa: "Te he amado más que a las demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con esmero. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?" "¡Ni pensarlo!", contestó la cuarta esposa y se alejó sin decir más palabras. Su respuesta penetró en su corazón como un cuchillo filoso.
El entristecido monarca le preguntó a su tercera esposa: "Te he amado toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?" "¡No!", contestó su tercera esposa. "¡La vida es demasiado buena! Cuando mueras, pienso volverme a casar!" Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se puso frío.
Entonces preguntó a su segunda esposa: "Siempre he venido a ti por ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?" "Lo siento, ¡no puedo ayudarte esta vez!", contestó la segunda esposa. "Lo más que puedo hacer por ti es enterrarte". Su respuesta vino como un relámpago estruendoso que devastó al rey.
Entonces escuchó una voz: "Me iré contigo y te seguiré donde quiera que vayas". El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su primera esposa. Se veía tan delgaducha, sufría de desnutrición. Profundamente afectado, el monarca dijo: "Debí haberte atendido mejor ¡cuando tuve la oportunidad de hacerlo!"
En realidad, todos tenemos cuatro esposas en nuestras vidas. Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuanto tiempo y esfuerzo invirtamos en hacerlo lucir bien, nos dejara cuando muramos.
Nuestra tercera esposa es nuestras posesiones, condición social y riqueza. Cuando muramos, irán a parar a otros.
Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos. No importa cuanto nos hayan sido de apoyo a nosotros aquí, lo más que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro.
Y nuestra primera esposa es nuestro espíritu, frecuentemente ignorado en la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin embargo, nuestro espíritu es lo único que nos acompañará donde quiera que vayamos.

- Autor desconocido -


10 comentarios:

julia dijo...

Que razon tienes,el Espiritu es lo unico que nos acompaña.mos da luz y nos haceamar.Besos de luz.

Geraldine, dijo...

el espíritu trasciende el tiempo...queda un poquito de él en aquellos que amamos y el resto nos lo llevamos a otra vida...

mimbre dijo...

Hola Ángeles...
Hermosa entrada,buena metáfora desgraciadamente siempre le prestamos menor atención a lo que concideramos seguros de poseer¡¡
Un abrazo enorme, Amiga mia¡¡
Osvaldo

Gara dijo...

Impresionante y precioso texto.

Es cierto, nuestro espíritu siempre estará con nosotros y es al que principalmente debemos cuidar.

Abrazos

marga dijo...

...y morirme contigo
si te matan,
y matarme contigo
si te mueres,
poque el amor
cuando no muere
mata, porque
amores que matan
nunca mueren...

El poder del amor...

Feliz noche y buen domingo!
Besos! :)))

AMBAR dijo...

Hola Ángeles, esta historia es preciosa, la tengo en pps y es realmente para hacernos pensar y procurar alimentar el alma en todo lo que nos sea posible.
Un abrazo.
Ambar.

Myriam dijo...

jajajajaja menos mal que el cuento dió un giro proque a medida que iba leyendo ya esaba preparando la respuesta.... te aclaro a mi mente venian los casos en India que al morir el marido quemaban a la mujer viva o en China, que al morir d eviejo un gran Enperador se llevó consigo a 70 concubinas jovenes y bellas, el muy cretino.

ALimentemos siempre nuestro espìritu. Muy buen recordatorio. Besos

Adara dijo...

Qué bonita reflexión! muchas veces nos olvidamos que debemos ocuparnos de nosotros mismos.

Un saludo!

Ipnauj dijo...

Espero que el espíritu de mi mujer viaje siempre junto al mío.

Un gran saludo.

..NaNy.. dijo...

Hola que tal, preciosa tu reflexión me gusta el espíritu siempre tiene que estar muy alto y ocuparnos más de nosotros. Saludos