viernes, 20 de agosto de 2010

El buscador

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.
Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos, que eran los de un buscador, pasearan por el lugar... y quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

- Jorge Bucay - 26 Cuentos para Pensar -

16 comentarios:

Sergio dijo...

Hola Ángeles,

me encantó ese cuento. A lo mejor, si lo hiciéramos nosotros, quizás tendríamos una sorpresa... no?

Gracias por compartir.

Te dejo saludos,

Sergio.

delfin en libertad dijo...

Realmente maravillosa la reflexión Ángeles, bellísimo relato cargado de positivismo. Hay que aprender y valorar, la vida es sólo un segundo. Precioso!!! Un fuerte abrazo.

mimbre dijo...

Hola Ángeles...
Pienso que no hay mejor manera de contar los años vividos...Contando los segundos, minutos, horas, días, semanas y meses...Años de felicidad¡¡Bendito el que pueda tener años de felicidad¡¡
GRACIAS POR ESTA CARICIA, AMIGA MIA¡¡
Un abrazo enorme¡

Gotas de Armonía - Flores de Bach dijo...

Maravilloso relato ANGELES!!! Lástima que no me regalaran una libreta a mi, me hubiese gustado llevar la cuenta de cuanto he vivido. Gracias y muchos besos. David

DULCE dijo...

Que bello relato!!!!!!!
Adoro a Bucay, he leido todos sus libros!!

Me encantò que lo compartas Angeles!!

Que es ese sonido de campanitas???

... va a aparecer un hada en cualquier momento???

TE QUIERO MI AMIGA/HERMANA!

mil besos (y tortas fritas solo para ti...que aqui no esta la del freezer:):)

Dulce

El ave peregrina dijo...

Antes de nada, bienvenida, se te echaba de menos.Esta bella reflexión la debiéramos de tener en cuenta...y así, tratar de tomar la vida sin tanto sobresalto ni tantas preocupaciones...porque algunas de estas se podrían evitar...
La felicidad es lo más bonito que puede haber, por ello vivamos que son dos días...

Ängeles, un abrazo a ritmo de mi tierra, estoy escuchando un programa muy especial.

AMBAR dijo...

Hola gracias por tu visita, en verano vamos desapareciendo aúnque no siempre es por vacaciones, me algra que vengas tan positiva, que tú, de por si, ya lo eres.
Buena lección de apuntar el tiempo que dura un trozo de felicidad, deberíamos de tenerlo en cuenta.
Un abrazo.
Ambar.

mardelibertad dijo...

Bonito cuento, y para tener en cuenta.
Querida amiga, hace tiempo que entro te podía leer , no me dejaba comentar, espero que estes bien
Besos

Ana Moreno dijo...

Muy instructivo; Como todo lo que nos traes :P

MAMUCHA SILVIA dijo...

hola amiga¡¡¡ aca llegando al mundo bloguer otra vez¡¡
esta historia es bellisima y siempre viene bien renovarla y leerla¡¡¡¡
te dejo un beso enorme, por suerte nos vemos en el otro barrio ¡¡

Luz del Alma dijo...

Qué maravillosa enseñanza Angeles, gracias por compartirla.
El momento es Ahora, y el lugar Aquí.
Abrazo de luz, Mirta

Olga i Carles dijo...

Una gran eneñanza.
Valorar lo positivo ayuda a vivir.
Si hicieramios así, veríamos la muerte d distita manera.



Un abrazo.
Grácias.

Edy Salazar U. dijo...

Un abrazo afectuoso y hermoso el texto y bien pensado para llegarnos al alma...
Que tengas una excelente semana
y va mi bendición y mi cariño permanente.

♥kukilin♥ dijo...

Qué gusto he sentido al llegar hasta esta, tu casa... El relato me encantó por lo positivo.
Ese es mi lema, que permanezcan en mi memoria solo los momentos alegremente vividos.
Ya vendré con más tiempo, ó sea vendré por más.
Gracias por tus palabras vertidas en mi blog; sos muy dulce♥
Un muy fuerte abrazo♥

Adolfo Payés dijo...

Que bello, cuanto se siente al leerte.. gracias por compartirlo..




Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos...

bixen dijo...

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