miércoles, 28 de julio de 2010

Competitividad

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El Maestro deploraba los males que acarreaba la competitividad. “¿Acaso el competidor no hace aflorar lo mejor que hay en nosotros?”, le preguntaron.
“Todo lo contrario: hace aflorar lo peor, porque te enseña a odiar”.
“¿Odiar... qué?”
“Odiarte a ti mismo, por permitir que tu actividad venga determinada por tu competidor, no por tus propias necesidades y limitaciones; y odiar a los demás, porque lo que buscas es triunfar a su costa”.
“¡Pero eso suena a una especie de réquiem por el cambio y el progreso!”, protestó alguien.
“El único progreso que hay - dijo el Maestro - es el progreso del amor y el único cambio digno de producirse es el cambio del corazón”

- Un minuto para el absurdo - Anthony de Mello -


20 comentarios:

Rosario Alamo dijo...

Cierto, bella reflexión Angeles, no hay peor cosa que mirar a los demás como competidores, creo que es importante saber lo que queremos sin más ..y eso es nada más y nada menos que ser feliz y hacer que los demás se contagien de esa felicidad no?.
un abrazo.

plinnn... dijo...

Tiene razón, va en contra de nuestra felicidad:) un besooooo

Myriam dijo...

Excelente reflexiòn.
Totalmente de acuerdo con ella.

Necesitamos colaboraciòn, co competetividad.

Besos

steveroni dijo...

My most favorite writer-philosopher of all time, such humanness, such realness, such TRUTH!

And my angel thanks you also--For being here...

Xiomara Beatriz dijo...

Es cierto tanto ...que estremece a veces nos dejamos llevar como ciegos cuando la verdadera fogata de luz para nuestro crecimiento está encendida desde el amor que yace en nuestra alma...un abrazo

El ave peregrina dijo...

Ángeles, es evidente, la competitividad...nos hace inhumanos, no se respecta al otro...se busca y se quiere lo mejor...sin importar los sentimientos...solo se busca lo material... careciendo de valores humanos...a veces me digo...que están en decadencia.

Otra reflexión importante...amiga mía.

Un abrazo agarimoso.

anamorgana dijo...

Mucha razón, claro que como no se enteren los que practican este deporte de competir pues no sé...
Un abrazo

plinnn... dijo...

Jajaja me has hecho reír con tu comentario:)) pesada...? Puede!! La tengo desde hace un par de meses, antes tenía unas margaritas, ahora con mi móvil nuevo podré hacer fotos y si alguna me gusta la podré utilizar:) muy felices vacaciones para ti también:)) muacssss

Ana Moreno dijo...

Cuando no cabe qué añadir sólo cabe aplaudir ..plas, plas, plas,plas,plas,plas.

Belkis dijo...

Creo en compartir mas que en competir.
Muy buen texto el que nos dejas Angeles.
Recibe un saludo

Carrachina dijo...

lo que hay que preguntarse es¿que hay que demostrar?
ser mejor, nadie es mejor ni peor, todos somos iguales, aunque tristemente existe la competitividad, pero solo creces en el momento que no te comparas con nada ni con nadie.
simplemente eres tu.
sin ropajes y vestiduras que apreten y contraigan nuestra verdadera alma.
se exprese nuestro corazón y nuestra voz sea firme y sincera.
un besazo Angeles,
me gustó esta apreciación de Anthony de Mello.

Red. dijo...

No me parece mal ser competitivo, sí me parece mal, como todo, ser competitivo al extremo; no poder valorar lo logrado, o vivir tal vez comparándose con el logro del vecino, ahí creo yo que viene el problema de la competencia.

Si sólo es por crecer y autosuperarnos no lo veo tan malo, al contrario, es un motor que nos mueve, no?

Un abrazo!!

beker dijo...

Yo también apuesto por el cambio del corazón, por mejorar los sentimientos... un abrazo amiga

Luz del Alma dijo...

Gracias Angeles por compartir este texto de A. de Mello. Siempre nos haces reflexionar y seguir apostando al autoconocimiento como camino para cambiar aquello que deseamos modificar.
Abrazo de luz, Mirta

Olga i Carles dijo...

Si nos dejamos influenciar mal lo tenemos.
Estar fuera como observador, te permite discernir y separar lo real de lo irreal.



Gracias.

Juan Francisco dijo...

Fantástico pensamiento de Anthony de Mello. Y lo triste es que es totalmente cierto. No hay competidores, solo enemigo. Triste es pensar así. Va en contra de nuestra propia felicidad. Un abrazo amiga Ángeles y feliz fin de semana.

Graciela dijo...

Hermoso y cierto..."El unico cambio digno de producirse es el cambio del corazón"... Gracias por pasar por mi espacio y dejar tu huella. Nada es mas fuerte que el amor, y está dentro nuestro para ser descubierto dia a día.
Un gran abrazo!

bixen dijo...

Anthony de Mello es un claro ejemplo de competitividad (rivalidad para la consecución de un fin). Jesuita vetado por el propio Ratzinger.
Vamos... no estoy de acuerdo.

bixen dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Olga i Carles dijo...

La competividad ha de transmutarse y transformarse en compñerismo. Esa es la única ley verdadera.



Un abrazo.