martes, 2 de marzo de 2010

El abrazo de Dios

Un hombre santo, orgulloso de serlo, ansiaba con todas sus fuerzas ver a Dios. Un día Dios le habló en un sueño: “¿Quieres verme? En la montaña, lejos de todos y de todo, te abrazaré”.
Al despertar al día siguiente comenzó a pensar qué podría ofrecerle a Dios. Pero ¿qué podía encontrar digno de Dios?
“Ya lo sé”, pensó. “Le llevaré mi hermoso jarrón nuevo. Es valioso y le encantará… Pero no puedo llevarlo vacío. Debo llenarlo de algo”.
Estuvo pensando mucho en lo que metería en el precioso jarrón. ¿Oro? ¿Plata? Después de todo, Dios mismo había hecho todas aquellas cosas, por lo que se merecía un presente mucho más valioso.
“Sí”, pensó al final, “le daré a Dios mis oraciones. Esto es lo que esperará de un hombre santo como yo. Mis oraciones, mi ayuda y servicio a los demás, mi limosna, sufrimientos, sacrificios, buenas obras…”.
Estaba contento de haber descubierto justamente lo que Dios esperaría y decidió aumentar sus oraciones y buenas obras, consiguiendo un verdadero récord. Durante las pocas semanas siguientes anotó cada oración y buena obra colocando una piedrecita en su jarrón. Cuando estuviera lleno lo subiría a la montaña y se lo ofrecería a Dios.
Finalmente, con su precioso jarrón hasta los bordes, se puso en camino hacia la montaña. A cada paso se repetía lo que debía decir a Dios: “Mira, Señor, ¿te gusta mi precioso jarrón? Espero que sí y que quedarás encantado con todas las oraciones y buenas obras que he ahorrado durante este tiempo para ofrecértelas. Por favor, abrázame ahora”.
Al llegar a la montaña, oyó una voz que descendía retumbado de las nubes: “¿Quién está ahí abajo? ¿Por qué te escondes de mí? ¿Qué has puesto entre nosotros?”
“Soy yo. Tu santo hombre. Te he traído este precioso jarrón. Mi vida entera está en él. Lo he traído para Ti”.
“Pero no te veo. ¿Por qué has de esconderte detrás de ese enorme jarrón? No nos veremos de ese modo. Deseo abrazarte; por tanto, arrójalo lejos. Quítalo de mi vista”.
No podía creer lo que estaba oyendo. ¿Romper su precioso jarrón y tirar lejos todas sus piedrecitas? “No, Señor. Mi hermoso jarrón, no. Lo he traído especialmente para Ti. Lo he llenado de mis…”
“Tíralo. Dáselo a otro si quieres, pero líbrate de él. Deseo abrazarte a ti. Te quiero a ti”.
- Pedro Ribes -


17 comentarios:

Sailor© dijo...

Querida amiga!!! estoy bien y toda mi familia!!! me acordaba mucho de ti también!!!! en realidad agradezco a la vida de estar bien a pesar de esta dificil situación que está atravesando mi Tierra!

Te envio abrazos llenos de ternura!!!

Maria de los Angeles dijo...

Los seres humanos complicamos las cosas y Dios ama la simpleza, la mente nos juega siempre una mala pasada.
Un hermoso relato para tener en cuenta!

Gara dijo...

Hola Ángeles!

Precioso relato que nos lleva a la reflexión ...

Gracias por compartirlo.

Un abrazo

galicia maravillas dijo...

una hermosa historia :) el valor está siempre en las personas y no en las cosas, a veces se nos olvida :) feliz semana :)))

El ave peregrina dijo...

Hermoso relato Ángeles, es verdad Dios no quiere nada de objetos de valor, para Él, lo más bonito es nuestra alma limpia para poder abrazarla.

Un abrazo amiga.

Vani dijo...

Que bello relato Angeles!! Dios nos abraza y ama tal cual somos, y eso es una bendicion eterna que tenemos.... gracias por compartirlo! cariños!!

Adara dijo...

Que lindo relato! En él demuestras que el amor es a la persona, no a lo material.

Un saludo!

marga dijo...

Muchas personas siguen valorando más a los demás por lo material que por ellos mismos, es una pena...

Miles de besos!!!

Vivian Angélica dijo...

Hola!!!

Gracias a Dios mi familia y yo nos encontramos bien, aún sigue temblando muy fuerte... los expertos dicen que esto durará por varios meses....

Gracias por tu preocupación, saludos a la distancia Vivian

Xiomara Beatriz dijo...

Así es Ángeles dios quiere abrazarnos a nosotros ya lo hace a cada momento….debemos quitar el velo y descubrirlo …besos amiga y mi cariño siempre para ti…

Geraldine, dijo...

el hombre está enfermo de materialismo....no entiende mas allá de eso.

((Cioran el pirata)) dijo...

reconocernos hipocritas es el primer paso, el segundo es sin dudas saber que hemos fracasado al construir una sociedad cada vez mas individualista y con tantas "necesidades" banales, en fin somos parte de esta sociedad...

hermoso llamado a la reflexion.

saludos!

Adolfo Payés dijo...

Paso a dejarles mi saludos fraternos de siempre..
Disculparme por mi ausencia..

Por razones de viaje no he podido estar en cada unos de sus blog.
Continuo con mi viaje y pronto espero poder con el ritmo normal para compartir sus escritos..

Un abrazo
Saludos fraternos..

Olga i Carles dijo...

Las barreras de nada valen para ver la Luz.
Las ropas, una encinma de otra, nos nublan la expresión de la espontaniedad.
Las manos vacías...
El cuerpo desnudo..
Un corazón srdiente...
Una bella flor para hacer feliz a Dios.


Un abrazo.

Ipnauj dijo...

Estoy bien. Gracias por la preocupación. Ahora no sé qué hacer con mi jarrón.

Un gran saludo.

Belkis dijo...

Dios nos ama a nosotros sin artilugios, y así debemos amarnos los unos a los otros sin importar nada más que el ser. Me ha gustado mucho esta historia. Gracias Angeles, de vez en cuando viene bien un llamado de atención.
Besos cariñosos

Aracne dijo...

Es una gran lección. Dios ( como cada cuál lo quiera llamar) no espera nada e nosotros, solo a nosotros sin más.