lunes, 7 de diciembre de 2009

Instrucciones para subir una escalera

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

- Historias de Cronopios y de Famas - Julio Cortázar -


14 comentarios:

Dulce dijo...

Cortázar... tenía que ser
Que fácil de leer (je je)

Muy bueno cari!

Jurema dijo...

Buenísimo!! por Dios como iba a ser de otra forma.

Eres única posteando.

Besitos

Belkis dijo...

Los primeros peldaños son siempre los más difíciles. Buena analogía entre subir una escalera y seguir la ruta de nuestras vidas. Interesante.
Un abrazo muy cariñoso Angeles.

Aracne dijo...

A mi se me quitaron las ganas de subir escaleras jajajajajajajaja

delfin en libertad dijo...

Que interesante, de frente con sumo cuidado, como se debe hacer ante la vida. Un abrazo.

Jurema dijo...

Preciosa, cuando puedas ven a recoger la participación de lotería de navidad y nos proporcione unas sonrisas.

Besitos

maria jose moreno dijo...

Buenísimo. No lo conocia.
Gracias y un beso

Geraldine dijo...

lo amo a julio....medio que me maree....

Tétis dijo...

Hola Angeles

Precioso este texto.

Subir una escalera es como vivir la vida, debemos hacerlo con mil cuidados.

Besitos

Alba dijo...

interesante texto..saludos

mardelibertad dijo...

Con cuidado y buen hacer, pero se llega al final
Besos

marga dijo...

Debemos tener cuidado tanto para subir, como para bajar :)))

Besos!! :))) ★

Olga i Carles dijo...

Primero es un gran esfuerzo, hasta llegar casí a la mitad, pero a partir de ahí pareces volar.

Un abrazo.

estoy_viva dijo...

Bueno bueno bueno, mi peor enemiga la escalera...dios santo que paciencia debo tener,,,,las odio, y sobre todo odio a los arquitectos que las diseñaron...como se nota que tienen bien los pies, sabes me gustaria que por un solo dia se pusieran en la piel de una personas con discapacidad seguro que la percepcion cambiaria.
Hace unos dias escrite un post,,,,sobre las escaleras como para subir al cielo ponen escaleras hice una queja a San Pedro...ja ja ja
El relato bueno.
Con cariño
Mari