lunes, 6 de julio de 2009

Clavos

Érase una vez un chico con mal carácter. Su padre le dio un saco de clavos y le dijo que clavara uno en la cerca del jardín cada vez que perdiera la paciencia o se enfadara con alguien.

El primer día clavó 37 clavos. Durante las semanas siguientes se concentró en controlarse y día a día disminuyó la cantidad de clavos nuevos en la cerca. Había descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos.

Finalmente llegó un día en el que ya no clavaba ningún nuevo clavo. Entonces fue a ver a su padre para explicárselo.

Su padre le dijo que era el momento de quitar un clavo por cada día que no perdiera la paciencia. Los días pasaron y finalmente el chico pudo decir a su padre que había quitado todos los clavos de la cerca.

El padre condujo a su hijo hasta la cerca y le dijo:

- « Hijo mío, te has comportado muy bien, pero mira todos los agujeros que han quedado en la cerca ».

- Desconozco el autor -


16 comentarios:

Delia Regina dijo...

Ah, esto está bueno! y pensar que hay gente que cree que ya lo vivió y lo supo todo!
P.D:!No hay pavas?!!!! qué lío para echar el agua caliente! Si voy para allá te llevo una.
Besos.

rosarito dijo...

JAJAJAJA esta buenisimo.Es la cara y la cruz. KLa solucion es el equilibrio.De todo si tienes mucho es malo si tienes poco es peor, solo hay que tener lo necesario en cada momento ni muchos clavos ni muchos agujeros.

Besitos a todos.

TORO SALVAJE dijo...

Que bueno.
No sé de donde sacas tanta sabiduría popular.
Te lo agradezco.

Besos.

mardelibertad dijo...

Ya conocia tu relato, buena reflexion,-cuanto enseñas con tus letras
Besos

Bajo mis pies dijo...

Coincido con Toro Angeles, siempre tienes algo bonito para escribir y dejarnos pensando en las cosas buenas y las malas!
En lo que nos conviene o no hacer o lo que es bueno para nuestro corazón o no.
No digo yo, eres un angel.
Bss de lunes!

DIAVOLO dijo...

Maestra... esta fábula es impresionante. La conocía, pero es un gusto recordarla, y sólo puedo agradecerte que la hayas compartido.

Por cierto, me he enamorado de la imagen... la copiaré, y si no te importa, algún día ilustrará uno de mis poemas de amor o desamor...

Besos.

El efecto mariposa... dijo...

Pues yo interpreté otra cosa en el relato...No lo digo por si meto la pata...jejeje...A mí me dió qué pensar desde luego y saqué mi propia moraleja..Eso también vale, no? :)
Siempre me enseñas algo...
Besos gordos.

Belkis dijo...

Muy buena historia Angeles, que nos enseña que cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como los hoyos dejados por los clavos. Tu puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastara, y la cicatriz perdurara para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física. Los amigos son joyas preciosas. Nos hacen reír y nos animan a seguir adelante. Nos escuchan con atención, y siempre están prestos a abrirnos su corazón. Gracias por compartirla. Un fuerte abrazo

Belkis dijo...

Me olvidé decirte que gracias por compartir los premios. Ya los tengo en mi rinconcito. Besos

galicia maravillas dijo...

:) qué cosas aprendo aquí! gracias...
feliz semana!

Sailor© dijo...

Amiga gracias por pasar a visitarme... entre tu y yo se han manifestado algunas "coincidencias"... pero el post que escribí no es un ejercicio.... es una meditación muy profunda... casi una oración... es maravillosa especialmente hoy...

Abrazos!

Lorena dijo...

Buenísimo como siempre Angeles!!!! Besitos....

Annie dijo...

Ups!
Si así esta la cerca...
Cómo estará nuestro corazón???

HERMOSO...

=o)

Myr dijo...

Que linda enseñanza!!!!!

Y cuan necesaria y saludable es la paciencia.... todo un arte, el cultivarla!

Buena semama, amiga!
Besotes

marga dijo...

El que tengo yo guardado, termina así:
"...pero mira todos los agujeros que han quedado en la verja. Ya nunca será como antes. Cuando discutes con alguien y le dices cualquier cosa ofensiva le dejas una herida como ésta. Puedes clavar una navaja a un hombre y después retirarla, pero siempre quedará la herida. No importa las veces que le pidas perdón, la herida permanecerá. Una herida provocada con la palabra hace tanto daño como una herida física."
Tamoco sé quién es el autor.
Besos! :)

Alma dijo...

Cda obstáculo en la vida, si, es un clvo, cada agujero es un aprendizaje y aunque la valla se quede siempre llenita de agujeros es porque allí vivió un ser y sufrio un desgaste para poder seguir adelante en la escuela de la vida.

Un abrazo apretadito.