jueves, 18 de diciembre de 2008

No - violencia

Una serpiente había mordido a tantos habitantes de la aldea que eran muy pocos los que se atrevían a aventurarse en los campos.
Pero era tal la santidad del Maestro que se corrió la noticia de que había domesticado a la serpiente y la había convencido de que practicara la disciplina de la no - violencia.
Al poco tiempo, los habitantes de la aldea habían descubierto que la serpiente se había hecho inofensiva. De modo que se dedicaban a tirarle piedras y a arrastrarla de un lado a otro agarrándola por la cola.
La pobre y apaleada serpiente se arrastró una noche hasta la casa del Maestro para quejarse.
El Maestro le dijo: “Amiga mía, has dejado de atemorizar a la gente y eso no es bueno”.
“¡Pero si fuiste tú quien me enseño a practicar la disciplina de la no - violencia!”
“Yo te dije que dejaras de hacer daño, pero no que dejaras de silbar”.

3 comentarios:

MARIO ALONSO dijo...

¿Dónde estudiaban esos Maestros? ¡Vaya cuánto sabían!

Besos, amiguita.

SILVIA dijo...

ESPECTACULAR MENSAJE¡¡¡
DEBEMOS SEGUIR SIENDO TAL CUAL SOMOS, PERO DEMOSTRANDOLO DE LA MANERA MAS RESPETUOSA POSIBLE , Y POR SUPUESTO PARA ESO , NO HACE FALTA HACERLO NI A GOLPES NI A GRITOS
ABRAZITOS¡¡¡

Themys Brito dijo...

Yo conozco unas cuantas personas que se beneficiarían con unas cuantas clases de ese maestro.