jueves, 4 de diciembre de 2008

El pájaro


Érase una vez un pájaro, adornado con un par de alas perfectas y plumas relucientes, coloridas y maravillosas, en fin, un animal hecho para volar libre e independiente, para alegrar a quien lo observase.

Un día, una mujer lo vio y se enamoró de él. Se quedó mirando su vuelo con la boca abierta de admiración, con el corazón latiéndole más de prisa, con los ojos brillantes de emoción. Lo invitó a volar con ella, y los dos viajaron por el cielo en completa armonía. Ella admiraba, veneraba, adoraba al pájaro.

Pero entonces pensó:
“¿¡Tal vez quiera conocer algunas montañas distantes!?”
Y la mujer tuvo miedo. Miedo de no volver a sentir nunca más aquello con otro pájaro. Y sintió envidia, envidia de la capacidad de volar del pájaro. Y se sintió sola. Y pensó:
“Voy a poner una trampa. La próxima vez que el pájaro venga, no volverá a marcharse”

El pájaro, que también estaba enamorado, volvió al día siguiente, cayó en la trampa y fue encerrado en la jaula. Todos los días ella miraba al pájaro. Allí estaba el objeto de su pasión, y se lo enseñaba a sus amigas, que comentaban:
“Eres una persona que lo tiene todo”

Sin embargo, empezó a producirse una extraña transformación: como tenía al pájaro, y ya no tenía que conquistarlo, fue perdiendo el interés. El pájaro, sin poder volar ni expresar el sentido de su vida, se fue consumiendo, perdiendo el brillo, se puso feo, y ella ya no le prestaba atención, excepto para alimentarlo y limpiar la jaula.

Un buen día, el pájaro murió. Ella se puso muy triste, y no dejaba de pensar en él. Pero no recordaba la jaula, recordaba sólo el día que lo había visto por primera vez, volando contento entre las nubes.

Si profundizase en sí misma, descubriría que aquello que la emocionaba tanto del pájaro era su libertad, la energía de las alas en movimiento, no su cuerpo físico. Sin el pájaro, su vida también perdió sentido, y la muerte vino a llamar a su puerta:
“¿Por qué has venido?” - le preguntó a la muerte.
“Para que puedas volar de nuevo con él por el cielo - respondió la muerte - si lo hubieses dejado partir y volver siempre, lo admirarías y lo amarías todavía más; sin embargo, ahora necesitas de mí para poder encontrarlo de nuevo”.

-Once minutos - Paulo Coelho -


5 comentarios:

SOL dijo...

Hermosa y triste historia cielo!!!
El amor debe ser libre.. jamas debes encerrarlo, nodejar que fuese libre hizo que perdieras el interes poco a poco en el... loque te habia enamorado era su libertad.. debemos dejar libres a aquellos a quien amamos.. solo asi .. las relaciones son buenas y sanas.. los amores posesivos no sirven .. enferman y matan!!!
De todas maneras es un ejemplo hermoso de libertad en los sentimientos!!!
Besos cielo!!!
Pasa un bello jueves!!!

SOY SILVIA dijo...

A MO A COELHO¡¡ Y HAY UN DICHO QUE DICE..............SI AMAS A ALGUIEN DEJALO LIBRE¡¡¡
NO CRECE EL AMOR, POR RETENER A NUESTRO LADO A QUIEN AMAMOS, UN AMOR CRECE EN LIBERTAD, RESPETO, ARMONIA ,DONDE CADA UNO PUEDA DESARROLLARSE COMO PERSONAS UNICAS¡¡
ME ENCANTA SIEMPRE LEERTE AMIGA¡
UN BESITO GRANDOTE¡¡¡¡¡¡

JOVITA GARCIA dijo...

Precioso.
Cuantas veces lo que amamos en el otro lo queremos para nosotros y de esa forma nos apegamos tanto que no le dejamos ser. Dejar libre y que sea el otro es la mejor forma de crecer junto a él.
Un abrazo.

Alma dijo...

A veces no nos damos cuenta de lo importante que es la livertad.

La sociedad y nosotrs mismos a veces somos nuestra propia barrera.

Las ataduras son asficsiantes.

Besos.

hoy dijo...

dios mio angeles que historia tan bella, casi lloro de la emoción...
Es tan real el miedo a perder lo amado, la envidia de sus cualidades, el deseo de aprisionar la felicidad...
La decadencia de las imposiciones...
Si me has conocido así y así me has amado déjame libre que volveré contenta todas las noches a tu ventana...
: ) me gustaria que el amor respetara la naturaleza de las personas...Me gustaria...
Tendo ese libro todavía no lo he leido, pero debe ser bello...
besitos para ti!!!!