jueves, 14 de agosto de 2008

Casiopea


Como una gota fui de la marea.
La playa me hizo grano de la arena.

Fui punto en multitud por donde fui.
Nadie me detectó y así aprendí.

Cuando creí colmada la tarea
volví mi corazón a Casiopea.

Cumplí celosamente nuestro plan:
por un millón de años esperar.

Hoy llevo el doble dando coordenadas,
pero nadie contesta mi llamada.

¿Qué puede haber pasado a mi señal?
¿Será que me he quedado sin hogar?

Hoy sobrevivo apenas a mi suerte,
lejano de mi estrella, de mi gente.

El trance me ha mostrado otra lección:
el mundo propio siempre es el mejor.

Me voy debilitando lentamente.
Quizás ya no sea yo cuando me encuentren.
-Silvio Rodríguez-

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