sábado, 17 de mayo de 2008

Si


Si puedes conservar tu cabeza, cuando a tu rededor todos la pierden y te cubren de reproches; si puedes tener fe en ti mismo cuando duden de ti los demás hombres y ser indulgente para su duda; si puedes esperar y no sentirte cansado con la espera; si puedes, siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira, y si eres odiado no devolver el odio; sin que te creas, por eso, ni demasiado bueno, ni demasiado cuerdo.
Si puedes soñar sin que los sueños, imperiosamente, te dominen; si puedes pensar sin que los pensamientos sean tu objeto único; si eres capaz de juntar, en un solo haz, todos tus triunfos y arriesgarlos, a cara o cruz, en una sola vuelta y si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste y nunca más exhalar una palabra sobre la pérdida sufrida; si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud; si nadie, ni enemigos, ni amantes amigos, pueden causarte daño; si todos los hombres pueden contar contigo, pero ninguno demasiado; si eres capaz de llenar el inexorable minuto, con el valor de los sesenta segundos de la distancia final; tuya será la tierra y cuanto ella contenga y -lo que vale más- serás un hombre ... Hijo mío!
Rudyard Kipling

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