viernes, 16 de mayo de 2008

La frutilla


Un hombre que estaba cayendo por un barranco, empujado por la amenaza de un oso que quería devorarlo, desesperado, se agarra de las raíces de un árbol. El oso lucía dientes afilados y se babeaba de ansiedad ante semejante bocado.
Abajo, y listos también para tragarlo cuando cayera, se habían juntado seis leones tremendamente hambrientos.
¡Un oso encima intentando devorarlo y unos leones abajo esperando comerlo, tal era el panorama!
En determinado momento, por el rabillo del ojo, ve a su izquierda, una frutilla roja, linda, jugosa, con sus escamas doradas reflejando el sol. Y en un esfuerzo supremo, adhiere el cuerpo a la pared rocosa, se aferra con el brazo derecho, estira el izquierdo y toma la fruta.
Al poderla mirar de más cerca, se embriaga con su perfección; la lleva lentamente a la boca, y se deleita con su sabor dulce y exquisito. ¡Fue un maravilloso placer comer esa frutilla tan deliciosa!

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