martes 9 de febrero de 2010

La utopía


Ella está en el horizonte dice Fernando Birri. Me acerco dos pasos y ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos, y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. A pesar de que camine, no la alcanzaré nunca. ¿Para qué sirve la utopía? Sirve para esto: para caminar.
- Eduardo Galeano -


lunes 8 de febrero de 2010

El roble y la hiedra

Un hombre edificó su casa y la embelleció con un jardín interno. En el centro plantó un roble. Y el roble creció lentamente. Día a día echaba raíces y fortalecía su tallo para convertirlo en tronco, capaz de resistir los vientos y las tormentas. Junto a la pared de su casa plantó una hiedra y la hiedra empezó a levantarse velozmente.
Todos los días extendía sus tentáculos llenos de ventosas, y se iba alzando adherida a la pared. Al cabo de un tiempo la hiedra caminaba sobre los tejados. Y el roble crecía silenciosa y lentamente. - ¿Cómo estás, amigo roble?, preguntó una mañana la hiedra.
- Bien, mi amiga, contestó el roble.
- Eso dices porque nunca llegaste hasta esta altura, agregó la hiedra con mucha ironía, desde aquí se ve todo tan distinto. A veces me da pena verte siempre allá en el fondo del patio.
- No te burles, amiga, respondió muy humilde el roble, recuerda que lo importante no es crecer de prisa, sino con firmeza.
Y el tiempo siguió su marcha. El roble creció con su ritmo firme y lento. Las paredes de la casa envejecieron. Una noche una fuerte tormenta sacudió con un ciclón la casa y su jardín. El roble se aferró con sus raíces para mantenerse erguido. La hiedra se aferró con sus ventosas al viejo muro para no ser derribada. La lucha fue dura y prolongada. Al amanecer, el dueño de casa recorrió su jardín y vio que la hiedra había sido desprendida de la pared y estaba enredada sobre sí misma, en el suelo, al pie del roble. El hombre arrancó la hiedra y la quemó. Mientras tanto el roble reflexionaba:
- Es mejor crecer sobre raíces propias y crear un tronco fuerte, que ganar altura con rapidez, holgados de la seguridad de otros.

- Autor desconocido -

domingo 7 de febrero de 2010

Imagine

video

(Gracias Delia)


sábado 6 de febrero de 2010

Elevación

Por encima de estanques, por encima de valles,
De montañas y bosques, de mares y de nubes,
Más allá de los soles, más allá de los éteres,
Más allá del confín de estrelladas esferas,

Te desplazas, mi espíritu, con toda agilidad
Y como un nadador que se extasía en las olas,
Alegremente surcas la inmensidad profunda
Con voluptuosidad indecible y viril.

Escápate muy lejos de estos mórbidos miasmas,
Sube a purificarte al aire superior
Y apura, como un noble y divino licor,
La luz clara que inunda los límpidos espacios.

Detrás de los hastíos y los hondos pesares
Que abruman con su peso la neblinosa vida,
¡Feliz aquel que puede con brioso aleteo
Lanzarse hacia los campos luminosos y calmos!

Aquel cuyas ideas, cual si fueran alondras,
Levantan hacia el cielo matutino su vuelo
-¡Que planea sobre todo, y sabe sin esfuerzo,
La lengua de las flores y de las cosas mudas!
- Charles Baudelaire -


viernes 5 de febrero de 2010

El gusano y el escarabajo

Un gusano y un escarabajo eran amigos y se pasaban charlando largas horas.

El escarabajo estaba consciente de que su amigo el gusano era muy limitado en movilidad, tenía visión muy restringida y era muy tranquilo y pasivo comparado con los escarabajos.

El gusano, por su parte, estaba muy consciente de que su amigo el escarabajo venía de otro ambiente, y de que, en comparación con los gusanos de su especie, comía cosas desagradables, era muy acelerado, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.

Un día, la compañera de vida del escarabajo le cuestionó a este su amistad con el gusano, preguntándole como era posible que caminara tanto para ir al encuentro de un ser tan inferior, un ser tan limitado en sus movimientos? y por qué seguía siendo amigo de alguien que ni siquiera le devolvía los saludos efusivos que el escarabajo le hacía desde lejos.

Pero el escarabajo estaba consciente de que, debido a lo limitado de su visión, el gusano muchas veces ni siquiera veía que alguien lo saludaba y, si acaso llegaba a notarlo, no distinguía si era o no el escarabajo, y por ello no contestaba el saludo.

Sin embargo, el escarabajo calló para no discutir con su compañera.

Fue tanta la insistencia de la escarabaja y tantos sus argumentos cuestionando la amistad que su compañero mantenía con el gusano que el escarabajo decidió poner a prueba esa amistad alejándose del gusano para esperar a que este lo buscara.

Paso el tiempo, y un día llegó la noticia de que el gusano estaba muriendo, pues su organismo se había resentido por los esfuerzos que cada día hacía para ir a ver a su amigo el escarabajo y, como no lo conseguía durante toda una jornada diurna, el gusano tenía que volverse sobre sus pasos para pasar la noche en el refugio de su propia casa.

Al saber esto, el escarabajo, sin preguntar a su compañera, decidió ir a ver al gusano.

En el camino se cruzó con varios insectos que le contaron de las diarias e infructuosas peripecias del gusano para ir a ver a su amigo el escarabajo y averiguar que le había pasado.

Le contaron de como se exponía día a día para ir a buscarlo, pasando cerca del nido de los pájaros.

De como sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente.

Llegó el escarabajo hasta el árbol donde yacía el gusano esperando ya el momento final.

Y al verlo a su lado, el gusano, apenas con un hilo de vida, le dijo al escarabajo cuanto le alegraba ver que se encontrara bien.

Sonrío por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado a este.

El escarabajo sintió vergüenza por haber permitido que las opiniones de otros minaran su amistad con el gusano y sintió dolor por haber perdido las muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban y, sobre todo, por haberle puesto en una situación que le causó la muerte.

Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que el era, era su amigo, a quien respetaba y quería porque, a pesar de pertenecer a otra especie, le había ofrecido su amistad.


No se si eres el gusano y yo el escarabajo, o al revés, pero seguro que somos distintos y que nos movemos en planos diferentes.

Yo, aunque sea gusano, te seguiré buscando día a día; pero si fuera escarabajo, no prestaré oído a las críticas, vengan de donde vengan.

Si fuera gusano, ignoraré lo grotesco que me puedas parecer.

Si fuera escarabajo, Haré uso de mis habilidades para servirte.

Dijo la Madre Teresa: "Voy a pasar por esta vida una sola vez. Cualquier cosa buena que yo pueda hacer o alguna amabilidad que pueda hacer por alguien, debo hacerla ahora, porque no pasaré de nuevo por aquí".
- Desconozco el autor -


jueves 4 de febrero de 2010

Un beso y una flor

Dejaré mi tierra por ti
dejaré mis campos y me iré
lejos de aquí.
Cruzaré llorando el jardín
y con tus recuerdos partiré
lejos de aquí.

De día viviré
pensando en tus sonrisas;
de noche las estrellas me acompañarán.
Serás como una luz
que alumbre mi camino;
me voy pero te juro que mañana volveré.

Al partir
un beso y una flor,
un te quiero, una caricia y un adiós.
Es ligero equipaje
para tan largo viaje;
las penas pesan en el corazón.

Más allá
del mar habrá un lugar
donde el sol cada mañana brille más.
Forjarán mi destino
las piedras del camino;
lo que nos es querido siempre queda atrás.

Buscaré un hogar para ti
donde el cielo se une con el mar
lejos de aquí.
Con mis manos y con tu amor
lograré encontrar otra ilusión
lejos de aquí.

De día viviré
pensando en tus sonrisas;
de noche las estrellas me acompañarán.
Serás como una luz
que alumbre mi camino;
me voy pero te juro que mañana volveré.

Al partir
un beso y una flor,
un te quiero, una caricia y un adiós.
Es ligero equipaje
para tan largo viaje;
las penas pesan en el corazón.

Más allá
del mar habrá un lugar
donde el sol cada mañana brille más.
Forjarán mi destino
las piedras del camino;
lo que nos es querido siempre queda atrás.

Al partir
un beso y una flor,
un te quiero, una caricia y un adiós.
Es ligero equipaje
para tan largo viaje;
las penas pesan en el corazón.

Más allá
del mar habrá un lugar
donde el sol cada mañana brille más.
Forjarán mi destino
las piedras del camino;
lo que nos es querido siempre queda atrás.

- Nino Bravo -



lunes 1 de febrero de 2010

Afinidad

No es el más brillante, pero es el más sutil, delicado y penetrante de los sentimientos.
No importa el tiempo, la ausencia, los aplazamientos, la distancia, las imposibilidades.
Cuando hay afinidades, cualquier reencuentro retoma la relación, el diálogo, la conversación el afecto, en el punto exacto en el que fue
interrumpido.
AFINIDAD es la victoria de lo adivinado sobre lo real, de lo subjetivo sobre lo objetivo, de lo permanente sobre lo pasajero, de lo básico sobre lo superficial.
Tener afinidad es muy raro. Pero, cuando existe, no precisa de códigos verbales para manifestarse.
Ella existía antes del conocimiento, irradia durante él y permanece después de que las personas dejen de estar juntas.
AFINIDAD es pensar lejos, pensando parecido respecto a dos mismos hechos que
impresionan, conmueven, sensibilizan.
AFINIDAD es recibir lo que viene de dentro con una aceptación anterior al
conocimiento.
AFINIDAD es sentir con... no sentir contra... Sentir con es no tener necesidad de
explicación de lo que se está sintiendo. Es mirar y percibir.
AFINIDAD es un sentimiento singular, discreto e independiente.
Puede existir a kilómetros de distancia, pero es adivinado en la manera de hablar, escribir, andar, respirar...
AFINIDAD es retomar la relación en el momento en que se detuvo.
La separación fue sólo una oportunidad dada por el tiempo para que la maduración pudiera darse y que cada persona pudiese ser cada vez más.
- Artur da Távola -