sábado 7 de noviembre de 2009

De que nada se sabe

La luna ignora que es tranquila y clara
y ni siquiera sabe que es la luna;
la arena, que es la arena. No habrá una
cosa que sepa que su forma es rara.

Las piezas de marfil son tan ajenas
al abstracto ajedrez como la mano
que las rige. Quizá el destino humano
de breves dichas y de largas penas

es instrumento de otro. Lo ignoramos;
darle nombre de Dios no nos ayuda.
Vanos también son el temor, la duda

y la trunca plegaria que iniciamos.
¿Qué arco habrá arrojado esta saeta
que soy? ¿Qué cumbre puede ser la meta?


- Jorge Luis Borges -



viernes 6 de noviembre de 2009

Observar

-¿Puedes conseguir, de verdad, que otro piense lo que tú quieres? -le pregunté.

Me respondió amablemente con la tranquilidad y objetividad de su madurez adulta:

-No -dijo-, eso no es posible. No tenemos una voluntad libre, aunque el párroco haga como si así fuera. Ni el otro puede pensar lo que quiere, ni yo puedo obligarle a pensar lo que quiero. Lo único que puede hacerse es observar atentamente a una persona; generalmente se puede decir luego con exactitud lo que piensa o siente y, por consiguiente, también se puede predecir lo que va a hacer inmediatamente después. Es muy sencillo; lo que ocurre es que la gente no lo sabe.

Naturalmente se necesita entrenamiento. Entre las mariposas hay, por ejemplo, cierta especie nocturna en la que las hembras son menos numerosas que los machos. Las mariposas se reproducen como los demás animales: el macho fecunda a la hembra, que pone luego los huevos; si capturas una hembra de esta especie -y esto ha sido comprobado por los científicos- los machos acuden por la noche, haciendo un recorrido de varias horas de vuelo. Varias horas, ¡imagínate!

Desde muchos kilómetros de distancia los machos notan la presencia de la única hembra de todo el contorno. Se ha intentado explicar el fenómeno, pero es imposible. Debe de tratarse de un sentido del olfato o algo parecido, como en los buenos perros de caza, que saben encontrar y perseguir un rastro casi imperceptible.

¿Comprendes? Ya ves, la naturaleza está llena de estas cosas, y nadie puede explicarlas. Y yo digo entonces: si entre estas mariposas las hembras fueran tan numerosas como los machos, éstos no tendrían el olfato tan fino. Lo tienen únicamente porque lo han entrenado.

Si un animal o un ser humano concentra toda su atención y su voluntad en una cosa determinada, la consigue. Ese es todo el misterio. Y lo mismo ocurre con lo que tú dices. Observa bien a un hombre y sabrás de él más que él mismo.

- Demian - Hermann Hesse -


jueves 5 de noviembre de 2009

Colores


"Los colores actúan sobre el alma, en ella pueden excitar sensaciones, despertar emociones e ideas que nos calman o nos agitan y provocan la tristeza o la alegría."
- Goethe -

miércoles 4 de noviembre de 2009

"Miedos"



martes 3 de noviembre de 2009

Lecciones para tener en cuenta


Primera lección:
Un cuervo estaba todo el día sentado en la cima de un árbol sin hacer nada. De repente, un conejito pasó por allí debajo y le preguntó al cuervo: Sr. cuervo, ¿Puedo yo estar sentado aquí debajo como usted, sin hacer nada? Y el cuervo, le respondió: Pues claro que si. Entonces, el conejito se sentó debajo del árbol y no hizo nada durante horas. Al cabo de un rato, pasó un zorro y se zampó al conejito.

Moraleja:
Para estar sentado todo el día sin hacer nada, tienes que estar sentado muy, muy alto.

Segunda lección:
"Me encantaría poder subir a ese árbol ", replicaba un pavo,"pero no tengo suficiente fuerza para poder subir”. El toro le respondió:"¿Porque no pruebas mi estiércol? está lleno de nutrientes, y te darán la fuerza suficiente para poder subir." El pavo comió del estiércol y comprobó que era verdad. En un par de días pudo subir al árbol. Tras dos semanas de estar en lo alto del árbol, orgulloso, un granjero lo divisó y lo derribó a tiros.

Moraleja:
La mierda puede llevarte a la cumbre, pero no te mantendrá mucho tiempo.

Tercera lección:
Un pájaro estaba hibernando, pero el frío le pilló muy pronto y el pájaro se congeló mientras volaba y se calló al suelo. Mientras estaba en el suelo, una vaca paso por allí cerca, y dejó caer sus excrementos encima del pajarito. Entonces, el pajarito, empezó a recuperar la fuerza y la temperatura de su cuerpo y se puso a silbar. Un gato lo escuchó, se acercó, le destapó del estiércol, y se lo comió de un bocado.

Moraleja:
- No todo el que se caga en ti es tu enemigo.
- No todo el que te saca de la mierda es tu amigo.
- Cuando estés con la mierda hasta el cuello, ¡mantén el pico cerrado!



lunes 2 de noviembre de 2009

Yolanda

Esto no puede ser no más que una canción
quisiera fuera una declaración de amor
romántica sin reparar en formas tales
que ponga freno a lo que siento ahora a raudales
te amo
te amo
eternamente te amo
si me faltaras no voy a morirme
si he de morir quiero que sea contigo
mi soledad se siente acompañada
por eso a veces se que necesito
tu mano
tu mano
eternamente tu mano
cuando te vi sabía que era cierto
este temor de hallarme descubierto
tú me desnudas con siete razones
me abres el pecho siempre que me colmas
de amores
de amores
eternamente de amores
si alguna vez me siento derrotado
renuncio a ver el sol cada mañana
rezando el credo que me has enseñado
miro tu cara y digo en la ventana
Yolanda
Yolanda
eternamente Yolanda
Yolanda
eternamente Yolanda
eternamente Yolanda

- Pablo Milanés -


domingo 1 de noviembre de 2009

El hombre que perdonaba

Hace muchos años, vivía un hombre que era capaz de amar y perdonar a todos los que encontraba en su camino. Por esta razón, Dios envió a un ángel para que hablara con él.

-Dios me pidió que viniera a visitarte y que te dijera que Él quiere recompensarte por tu bondad - dijo el ángel. Cualquier gracia que desees, te será concedida. ¿Te gustaría tener el don de curar?

-De ninguna manera - respondió el hombre - prefiero que el propio Dios elija a aquellos que deben ser curados.

-¿Y qué te parecería atraer a los pecadores hacia el camino de la verdad?

-Esa es una tarea para ángeles como tú. Yo no quiero que nadie me venere ni tener que dar el ejemplo todo el tiempo.

-No puedo volver al cielo sin haberte concedido un milagro. Si no eliges, te verás obligado a aceptar uno.

El hombre reflexionó un momento y terminó por responder:

-Entonces, deseo que el Bien se haga por mi intermedio, pero sin que nadie se dé cuenta - ni yo mismo, que podría pecar de vanidoso.

Y el ángel hizo que la sombra del hombre tuviera el poder de curar, pero sólo cuando el sol estuviese dándole en el rostro.

De esta manera, por dondequiera que pasaba, los enfermos se curaban, la tierra volvía a ser fértil y las personas tristes recuperaban la alegría.

El hombre caminó muchos años por la Tierra sin darse cuenta de los milagros que realizaba porque cuando estaba de frente al sol, tenía a su sombra atrás. De esta manera, pudo vivir y morir sin tener conciencia de su propia santidad.

- Paulo Coelho -